Esta mañana me he acercado al Pantano de Elche justo cuando despuntaba el alba. Al llegar junto al carrizal me he visto inundado por la algaravía de los estorninos que, desde el oculto laberinto del cañizo, empezaban a espabilarse. Me he dirigido en dirección a la presa, y sobre unos tamarits secos he visto un dormidero con más de un centenar de garcillas bueyeras. A las 8:15 se ha hecho un repentino silencio, y al instante el cielo se ha cubierto con miles de estorninos que, tras abandonar su confortable refugio, se han perdido en dirección al levante. Veinte minutos más tarde las garcillas los han imitado.
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| Los estorninos levantan el vuelo |
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| El dormidero de las garcillas bueyeras, cuando algunas empiezan a abandonarlo |
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