Como hacía años que no me dejaba caer por allí, esta mañana me he decidido a echar un vistazo. Y lo cierto es que no ha defraudado mis expectativas. Pese al escaso caudal del río, poco más que un hilillo de agua, a su vera crece el soto con holgura, contrastando con los severos eriales aledaños. En casi todo el cauce la rambla es relativamente ancha, aunque en algunos puntos se angosta hasta hacerse casi claustrofóbica.
La avifauna de esta zona es abundante, aunque no se deja fotografiar con facilidad. Pero, ¡qué demonios!, hay vida más allá de las aves. Y si algo abunda aquí es el menudo bicherío, que hace de este paraje un paraíso para el amante de la fotografía macro.
Y para muestra, unos pocos ejemplos:
La ruta se puede seguir en http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4578408







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