domingo, 16 de junio de 2013

El Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas es uno de los principales parajes ecológicos de este país. Como no cae lejos de mi casa, ayer nos escapamos allí mi mujer y yo de fin de semana. Esta noche la hemos pasado en un coqueto hotel de Siles, en el límite entre Jaén y Albacete, y durante esta mañana y parte de la tarde hemos recorrido en coche una ruta que cruza el extremo norte de la sierra de Segura.


En total han sido unos sesenta kilómetros, que hemos recorrido en poco más de nueve horas. Por una parte las características de esta carretera, estrecha y con un amplio surtido de curvas, no invita a muchas alegrías con el pedal del acelerador; por otra hemos ido parando cada pocos kilómetros para empaparnos con la magia de esta comarca. Una comarca bastante desconocida, a fuer del escasísimo tráfico con el que nos hemos cruzado en toda la jornada. Nada que ver con el tránsito rodado que circula habitualmente por la A-319, una carretera que, de Cazorla a Cortijos Nuevos, recorre el macizo montañoso de norte a sur, flanqueada por una ininterrumpida sucesión de establecimientos turísticos.


Aquí, por el contrario, son tres los principales protagonistas: los pinares de pino salgareño, el agua y el silencio. Pinos de más de treinta metros de altura que se extienden hasta el infinito; regatos, ríos, torrentes, fuentes, manantiales..., tan abundantes que uno se pregunta si en realidad no estaremos recorriendo la fosca cantábrica; y silencio, mucho silencio, roto únicamente por el canto del carbonero o del mirlo.


A pesar de que la fotografía de paisajes no es mi fuerte, me he animado a hacer mis pinitos (nunca mejor dicho, je, je). En fin, no se le pueden pedir peras al olmo...


La ruta se puede seguir en http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4706919

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