martes, 23 de julio de 2013

Cuando llegan los calores nuestro coqueto grupo senderista entra en estivación. Es decir, aparcamos nuestro deseo de patear monte hasta que el tiempo refresque un poco. Y es que, una lipotimia o una insolación no es ninguna tontería. Ayer, sin embargo, hicimos una excepción.
La idea era salir a media tarde, y caminar hasta las dos o las tres de la noche aprovechando la Luna llena. Así que a las seis de la tarde salimos de Elche Antonio Perni, Antonio Canales y yo, y nos dirigimos al Xorret de Catí, en la sierra del Maigmó. Tras dejar el coche en el aparcamiento del hotel empezamos la caminata, a eso de las siete.

Los Antonino bajando junto a la presa del Pantanet
Nuestra intención era repetir la caminata que hicimos el pasado seis de diciembre, y que consiste en unir varias rutas lineales para formar una circular: empezamos con el PR-32 hasta el Pantanet. Allí enlazamos con el P-143. Seguidamente tomamos el GR-7 en dirección a Castalla. y por último enfilamos el PR-141 hasta el punto de partida.


En torno a las nueve apareció la Luna desde el levante, al mismo tiempo que la luz del Sol empezaba a declinar. Caminar por el monte iluminados por la Luna llena es una delicia; la visibilidad es casi tan buena como la de un día nublado, pero caminas envuelto por la atmósfera de una fantasía onírica... A no ser, claro está, que se transite por una zona tan boscosa como la que habíamos escogido. Y es que las sombras de los pinos, tan amigables durante el día, se convirtieron en un incordio en buena parte de la ruta.
A eso de las doce hicimos un alto en un punto del GR-7 para cenar. En seguida continuamos la marcha para buscar el desvío del PR-141, pero este no aparecía. Cuando distinguimos en la lejanía las luces de Castalla nos dimos cuenta de que nos habíamos pasado de largo. Así que dimos media vuelta y empezamos a examinar con lupa cada sendero que salía a nuestra izquierda.
Por fin, tras media hora de búsqueda, dimos con nuestra ruta. Anteriormente no la habíamos visto porque estaba oculta por las sombras, y faltaba el cartel indicador.


Antonio Canales y yo en el punto geodésico del Portell, a las 2:30 de la noche
Este último tramo se compone de una larga subida hasta el punto geodésico, seguido de una fuerte bajada hasta el Xorret de Catí. La subida no tuvo problemas, porque el camino es amplio y despejado. La bajada, por el contrario, consiste en un sendero estrecho, oculto por las sombras y con múltiples desvíos que no llevan a ninguna parte. Sin embargo, y por alguna extraña coincidencia, dimos con la opción correcta a la primera, y a las 3:30 llegábamos de vuelta al coche.
Un guarda de seguridad que vigilaba el hotel del Catí se devió quedar de una pieza al ver a tres pirados surgiendo de la oscuridad de la noche. En resumen: más de veintiséis kilómetros y ocho horas y media de pateo.

La ruta se puede seguir en http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4930758

1 comentario:

  1. Lo que me perdí! En fin, la noche es... especial. Un abrzo y nos veremos. A ver si cae alguna en agosto!

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